martes, 9 de abril de 2013

El Camino hacia un nuevo tipo de gobierno


Cambios y desarrollos en las tecnologías gubernamentales 






A través de tiempo la tecnología ha afectado en gran medida a las organizaciones sociales. Sin embargo, estas transformaciones no son tan profundas como las que la tecnología informática está produciendo al Estado, lo cual convierte el cambio de esta gran organización en una realidad inminente. En la historia se ha visto cómo los gobiernos progresivamente han evolucionando su estructura y aprovechado las nuevas herramientas de los inventos y la tecnología. Así, por ejemplo, los caminos romanos habilitaron al imperio para llevar su poderío hasta sus confines, el telégrafo permitió el dominio de los imperios europeos sobre sus colonias, y el teléfono y el télex permitieron la consolidación de las economías de mercado y los sistemas constitucionales modernos.
Pero, no todo ha evolucionado tan fluidamente hacia la modernización del Estado. El problema radica en que las instituciones exitosas son las últimas en cambiar, convirtiéndose así con el correr del tiempo en organizaciones excesivamente grandes, altamente centralizadas, lentas, poco flexibles, derrochadoras e ineficaces. Estos, en esencia, son los síntomas de la problemática de los gobiernos modernos.
La forma tradicional de la organización dentro del Estado, basada en un sistema jerárquico que agrega valor de manera lineal, ignoró el recurso más grande de la organización, el potencial poder de la mente, de la energía y de la creatividad de hombres y mujeres en la organización: el conocimiento interrelacionado.
Actualmente, los gobiernos son considerados ineficientes y es común el sentir de que el sistema no responde a la realidad de nuestros tiempos, lo cual viene a confirmar en la ciudadanía un clima de incertidumbre. Con la aparición de la tecnología informática, el modelo del Estado liberal comienza a resquebrajarse, poniendo en crisis conceptos institucionales,
organizacionales y relaciones de poder heredados desde tiempos inmemoriales.
Hoy día la crisis es diferente, los gobiernos simplemente no funcionan, el crecimiento exponencial de los procesos de integrar valor -lineales y realizados por humanos- en un entorno de excesiva centralización ha llegado a tal
volumen que está llevando el sistema al borde del colapso. La debilidad del sistema se refleja en la continua dependencia de la administración de procesos humanos y métodos de generación de servicios para un consumo masivo. Esto 4 ha convertido a los estados en administradores incapaces de colmar con las expectativas de un servicio personalizado que reconozca las diferencias y la individualidad.
El sistema se acerca a su límite y se hace necesaria una solución que no está
en simples parches y reparaciones de forma.

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